Santiago 3: 1-12

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Os compartimos el cuarto estudio de Santiago que dio David Burt en el Campamento de este año (2014) en la Granja.

3 Hermanos míos, no aspiréis muchos a ser maestros, sabiendo que recibiremos un juicio más riguroso.°

2 Porque todos ofendemos muchas veces; si alguno no ofende de palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

3 Si ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, también dirigimos todo su cuerpo hacia uno y otro lado.

4 Observad también las naves, aunque tan grandes y llevadas por impetuosos vientos, son gobernadas por un muy pequeño timón, a dondequiera que desea el impulso del timonel.

5 Así también, la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. ¡Mirad cómo un fuego tan pequeño puede incendiar un bosque tan grande!

6 La lengua es un fuego, un mundo de iniquidad; la lengua está puesta entre nuestros miembros y contamina todo el cuerpo, e inflama el curso de la existencia,° siendo inflamada por el mismo infierno.

7 Porque toda naturaleza de bestias, tanto de aves y reptiles como de seres marinos, es domada y ha sido domada por la naturaleza humana.

8 Pero ninguno de los hombres puede domar la lengua, un mal incapaz de ser aquietado, llena de veneno mortal.

9 Con ella bendecimos al Señor° y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a semejanza de Dios.

10 De la misma boca sale bendición y maldición. No conviene que esto sea así, hermanos míos.

11 ¿Acaso de un manantial brota lo dulce y lo amargo por la misma abertura?

12 Hermanos míos: ¿puede la higuera producir aceitunas, o la vid higos?° Tampoco de lo salado° brota agua dulce.

Santiago 3: 1-12 (Biblia Textual)